lunes, 8 de julio de 2013

Periódico "La Verdad"

Llevo un tiempo fuera, por eso no he podido escribir de manera regular en el blog. Estaba revisando hoy otros textos ya escritos antes y me ha parecido que podía estar interesante colgar aquí un artículo que escribí para un periódico que hicimos toda mi clase, y que trata sobre los concurso de bellezas infantiles. Las fuentes de información las saqué de diferentes páginas de Internet, así que si a algún lector le interesa más el tema, podrá encontrar más información al respecto con relativa facilidad buscando un poco.
Aprovecho así para hablar del periódico que hicimos mi clase, y dejo el artículo como tercera página: "Barbies en miniatura".
El periódico se llamaba "La Verdad", y contaba como asignatura de proyecto integrado. El objetivo que pretendíamos con esto era aprender a trabajar en equipo, con las ventajas y desventajas que ello conlleva, además de aprender cómo funciona el montar un periódico, y poner cada idea que se nos ocurriera en pie. Pero sobre todo, nos demostró que si queremos de verdad hacer algo, podemos. Nos dimos cuenta de que hoy en día, la prensa, las noticias, los medios de comunicación... están muy manipulados y condicionados por aquellos que los subvencionan. Si esto es así, estos medios pierden libertad de expresión, porque no podrán comunicar ni expresar nada que disguste o perjudique a aquellos que les aportan el dinero, de manera que ninguno dice la verdad auténtica y de manera objetiva.
Nuestro periódico era distinto, porque nosotros mismos conseguimos el dinero para sacar adelante el primer número. ¿Y cómo lo hicimos? Pues nos disfrazamos todos de payasos y nos fuimos al Centro de la Ciudad, en un homenaje a Miliki (ya fallecido, payaso de nuestra infancia), cantando sus canciones y bailando con los niños que pasaban por allí. En una mañana recaudamos dinero suficiente para imprimir hasta 200 números.
Fue una experiencia increíble, y que nos aportó mucho. En cada número denunciábamos diferentes realidades, y así nos informábamos también de todas ellas: los desahucios, el paro, la corrupción, guerras, las empresas que utilizan mano esclava, y mucha de ella infantil... después vendíamos cada número a 1€, y el dinero que sacábamos lo destinábamos a distintos centros sociales en los que habíamos participado como voluntarios durante una semana. El segundo número salimos a venderlo a la calle, y es curioso como reacciona cada persona ante estas realidades.
Personalmente, y bajo mi punto de vista, creo que una de las misiones más importantes que tenemos en esta vida es saber llevarnos bien con nuestra conciencia, porque de ella depende en gran parte nuestra felicidad y nuestra paz interior. Si tienes una conciencia que te machada día a día y te recrimina cualquier mínimo fallo, acabas amargándote y odiándote a tí mismo. Pero si, por el contrario, tienes una conciencia muda que callaste con tus falsos ideales o tu manera radical de ver las cosas, te vuelves una persona fría e incapaz de empatizar, que no sabrá recriminarse sus propios errores, y por tanto nunca avanzará. Hay que saber encontrar un punto medio.
Cuando oímos hablar de todos estos temas, (niños esclavos, prostitución, suicidios, parados, desahucios, guerras...), se nos remueve algo por dentro, y es normal. Como personas humanas que somos, nos duele ver sufrir a un semejante, nos ablandan las lágrimas de un inocente. Y si no es así... es porque poco a poco, esta sociedad ha ido logrando convertir tu corazón en piedra, y endurecer tu capacidad de ponerte en el lugar del que sufre.
No interesa cambiar esta situación, porque aunque es una especie de estabilidad inestable, aún consigue mantener a los que están arriba del todo con el estómago lleno y con todo al alcance de sus manos... mientras que lo que están mucho más abajo, mueren de hambre y de pena, cuando ven morir a los suyos por la misma causa.
Como a los que tienen el poder no les interesa cambiarlo, ponen a tu alcance miles de excusas para no mover un dedo, o moverlo pero sin tocar al que sufre. Pocos son los valientes que se atreven a actuar directamente, porque a pocos no les han lavado la cabeza con la maravilla de consumir para ser feliz, disfrutar todo lo posible y mirarse el propio ombligo, sin preocuparse solo un poco por el que tienes al lado, porque simplemente no se lo merece. ¿Verdad?
Pues no. Esa felicidad es una mentira.
Pero ese, es otro tema que trataré más adelante. No conviene alargar esto más.
Simplemente decir, que muchos a los que les ofrecíamos el periódico nos decían "No, si yo ya hago, yo ya doy, yo ya colaboro, yo ya he..." Eso solo son escusas inocentes para calmar la conciencia. Pero ojo, no estoy diciendo que esté mal. Cada cual pone y hace lo que puede en la medida de sus posibilidades, y colaborar de esta manera también es una forma de poner tu granito de arena. Sin embargo, también es otra forma para callar esa pequeña parte de nosotros que sufre por lo que ocurre cerca, aunque nos empeñemos en imaginar esas realidades lejos de nosotros. Lo que hay que hacer no es dar lo que nos sobra, sino ayudar a crear conciencia para que poco a poco, muy a poco a poco, todos vayan siendo conscientes de qué clase de mundo nos rodea, y quién se son los buenos y los malos en todo esto. Crear conciencia para que se produzca poco a poco un verdadero cambio radical, no ayudar con lo que no necesitamos a estas personas, y que aún así su situación permanezca igual. El mundo necesita un empujón más grande.
Es un proceso lento, lento y costoso, y para nada fácil.
Pero no es imposible, eso seguro. No será el primer cambio grande que da la humanidad a lo largo de la historia.
Ni el último.




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