Barbies en miniatura (artículo)

Podía haber sido más extenso, pero debía tener un límite de palabras. Si interesa el tema, y según me digáis, podría subir más información de la que tuve que prescindir, para que quedase justito en cuanto a tamaño.

Concursos de belleza para niñas entre los seis meses y los doce años de edad. ¿Consecuencias?


Uno de los pilares más importantes de esta sociedad se basa en los estereotipos y en la obsesión convertida en necesidad de ser los más perfectos al ojo crítico de los demás, aunque ello suponga renunciar a ser uno mismo, o a caer continuamente en las nuevas tentaciones para lograr algo que en realidad no existe, pues… ¿Quién le da significado a lo perfecto?
Quizás, aún no sepamos hasta qué punto llega esta obsesión.
Existen abundantes concursos de belleza para niñas entre los seis meses y los doce años, con miles de participantes. En ellos, las niñas son maquilladas, peinadas y vestidas como pequeñas mujeres. Las categorías son: Baby Queen: niños menores de un año; Tiny Queen: niños entre 1 y 3 años; Pee-wees Queen: niños entre 4 y 6 años, y por último pasan a categorías superiores como profesionales en el mundo de la pasarela. ¿No es triste pensar que una niña de dos años aprenda a andar con tacones antes que a escribir o leer? Quizás los cazatalentos que envían las grandes empresas de publicidad logren encontrarles un futuro mejor solo por su imagen, al fin y al cabo los campeonatos de misses adultas mueven millones en el mundo, y los concursos de niñas pequeñas son su versión en escala menor.
La presión a la que someten a estas niñas acaba trayendo trágicas consecuencias. Se ha demostrado que la mayoría de ellas, al crecer, presentan problemas psicológicos; algunas ex misses infantiles aseguran haber llegado a la madurez con traumas. Y es que los jueces pueden ser igual de duros que en los concursos para adultos. A los menores de un año les perdonan el atuendo, pero de ahí para arriba son implacables.
No se trata de aparecer divina de manera repentina en un concurso de belleza. Se trata se sacrificarte día tras día, dejarte llevar y aconsejar sin rechistar, prepararte para que te critiquen o te corrijan. Se trata de malgastar tu infancia de una manera cruel. Incluso hay campamentos, donde niñas de hasta dos años aprenden a hacerse extensiones en el pelo, aplicarse bronceado con spray o llevar pestañas postizas. Uno de ellos dura un día y tiene lugar en el Marks Tey Hotel de Colchester, en Essex, organizado por Pam Boon, antigua reina de la belleza local, quien a sus 52 años de edad dio un discurso inaugural explicando que: "Vivimos en una sociedad donde hay un gran énfasis en el físico de la gente y como viste la gente, por eso es bueno que los niños aprendan a sacar el mejor partido de sí mismos” -asegurando que los niños nunca son suficientemente jóvenes para aprender a mejorar su aspecto.
Las rutinas de la belleza a las que son sometidas se basan en: depilación con cera, bronceado artificial, uso de maquillaje, pestañas, uñas postizas, prótesis dentales para disimular un diente de leche caído, extensiones, tintura de cabello… además, al posar en bikini, se puede ver con claridad como niñas muy pequeñas presentan un marcado trabajo en sus cuerpos y en sus abdominales, sin señales de la característica “grasa bebé”.
Las madres de estas pequeñas no se han ganado una buena reputación, menos aún después de la trágica muerte de JonBenét Ramsey (1990-1996), reina de la belleza encontrada amordazada, estrangulada y violada en el sótano de su casa, historia que conmovió a todo EE.UU. El agresor dejó residuos de saliva en la ropa interior de Ramsey, por lo que se sabe que el ADN del asesino pertenece a un varón blanco, pero nunca encajó con el de algún sospechoso. También causó polémica la imagen de una niña en el programa Toddlers & Tiaras, transmitido por la cadena norteamericana TLC, donde en un capítulo una menor llamada Destiny interpretó a Sandy, de Grease, con un cigarro de verdad en la mano. Por ello, se pone nuevamente en juicio la  participación de niñas pequeñas en este tipo de programas, ya que las menores dejan de jugar a ser princesas y comienzan a explotar un lado sensual.
Se divulgó un artículo con el lema “Prohibido vestir a las niñas de golosinas eróticas”, tras la polémica suscitada por un reportaje de moda en diciembre-enero 2010 de “Vogue Cadeaux”, en el que tres niñas de 7 años aparecían posando maquilladas y peinadas como modelos adultas.
Se publicaron todo tipo de estudios sobre dichos concursos de belleza y explotación infantil. El libro “La niña en mí” pintaba un sombrío retrato sobre este tipo de competiciones. Su autora, la psiquiatra Emily Hancock decía: "Les han robado su infancia. Son convertidas en objetos eróticos. Se les enseña a actuar como objetos sexuales, a gustar a otros."
Todos sabemos la inocencia tan linda que poseen los niños pequeños, no es justo que se la arrebaten de esta manera tan cruel. No podemos llegar a estos extremos por conseguir una perfección que raya en lo paranoico, debemos apoyar que se vayan acabando este tipo de concursos, como mínimo hasta la mayoría de edad. ¿Qué podemos hacer nosotros? Está claro que nada de manera radical, pero sí empezar por concienciar a los que vengan por detrás de nosotros, o a cualquiera que se preste, de que la perfección no está escrita en ninguna parte; nadie es perfecto, pero todos, absolutamente todos, tenemos algo especial y único que ni todo el maquillaje del mundo ni todas las operaciones podrían conseguir. Que lo importante es sentirse bien con uno mismo, y no olvidar jamás que el físico es solo otro engaño más que nos impide ver cómo verdaderamente es una persona. Que nuestro mayor tesoro está dentro de nosotros, y que ni todos los concursos del mundo juntos se lo merecen. Y menos en la infancia.

1 comentario:

  1. Conchi, si aún no la has visto, procura ver la película "Pequeña Miss Sunshine". Es una ácida crítica a estos concursos, muy populares en EEUU y, al mismo tiempo, es muy tierna y divertida. Y el mensaje de la película es como el tuyo. Espero que te guste.

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