sábado, 29 de junio de 2013

¿Qué tipo de Inocencia?

No es fácil introducir y comenzar un blog así. Tengo miles de ideas en la cabeza, pero no sé cuál de ellas es mejor para comenzar. No puedo empezar de golpe con un tema muy fuerte, pero tampoco con uno que de primeras resulte absurdo.
Creo que me gustaría comenzar partiendo de un tema más cercano, algo que recordé el otro día y fue uno de los motivos que me animó a poner en pié la idea del blog.
Estaba sentada en el sofá en pleno aburrimiento característico del comienzo de verano de cualquiera de mi edad, en el que hay determinadas horas, sobre todo al principio, que no sabes cómo demonios rellenar. Y medio dormida, cambiando los canales de la televisión, vi que estaban echando Mulán y la dejé. Era mi película favorita cuando pequeña, mi princesa favorita. Me llamaba la atención porque era la única cuyo objetivo y final feliz no se basaba en encontrar a un príncipe azul, sino en salvar a su padre partiendo a la guerra. Creo que a todas nos han metido desde pequeñas la idea de que hay un príncipe ahí fuera esperándonos, pero nadie nos advirtió de que tuviéramos cuidado con las falsas ilusiones, porque a la larga iban creando sentimiento verdaderos hacia personas equivocadas.
El caso es que en una de las escenas del final, cuando Mulán rescata al emperador (confío en que todos hayáis visto esta película tan típica, no creo que le haya estropeado el final a nadie), todo el mundo aclama a Mulán por su valentía, y entonces un dirigente del ejército exclama algo así como… “¡Pero no le mostréis ningún respeto, que no es nada, es solo una mujer!”. 
De pequeños, cuando vemos una película, a todos nos llama más la atención lo que son los dibujos, los colores y los movimientos. Lo que dicen los personajes pasa un poco más a segundo plano. Cuando oí esa frase me sorprendió, y aunque al principio no me dijo nada, más tarde recordé que no era la primera vez que me quedaba pillada al oírla. 
Así recordé que de pequeña, viendo la película oí esa misma frase y no la comprendí. De hecho pensé que era parte de la inventiva de la película, para darle más protagonismo a Mulán, como si verdaderamente esas personas creyesen eso. Y se lo comenté a mi padre, que estaba sentado al lado mía, y él me dijo que no, que no era nada inventado. Que en China, las mujeres no tenían valor.
No me acuerdo cuántos años podría tener, quizás siete u ocho. Lo que sí recuerdo es que me enfadé con mi padre porque pensé que me estaba tomando el pelo, y yo no era entonces ninguna niña chica como para creerme algo así…
Porque, ¿Cómo iba a ser cierto? Es que, ¿Qué tipo de fundamento tenían para afirmar una cosa así? Mi razonamiento principal era: mamá y papá son iguales, si falta uno de los dos, yo no estoy aquí. Entonces, ¿Por qué uno va a ser más importante que el otro?
Con el tiempo, conforme vas creciendo, te vas haciendo a la idea y lo vas aceptando. De hecho ahora lo pienso y no me escandalizo tanto, porque al igual que el resto, me he resignado. Sin embargo, no se me olvida la primera impresión que me dio cuando me lo contaron.
Esa es la inocencia que quiero defender en este blog. La inocencia de enterarse de un problema que al resto solo le supone uno más por el que no se puede hacer nada, mientras que para la persona inocente es algo inconcebible e inexplicable, que hay que frenar como sea.
Es la inocencia de pensar que todo tiene solución, pero que la gente no se pone en marcha. Quizás porque todos piensan que están solos en esa lucha, en vez de pensar que son la gota que colmará el vaso.
Pero precisamente esa es la inocencia que empuja a intentar cambiar las cosas. De esa inocencia nace el coraje y la fuerza para plantar cara a lo que el resto ha etiquetado como normal.
Granito a granito se hace una montaña, y aunque nadie ha dicho que sea fácil, muchos dicen que no es imposible. Y con eso, basta.
Lo demás, son excusas por temor a fracasar.

Pero peor fracaso es quedarse de brazos cruzados, sabiendo las barbaridades que se cometen ahí afuera.

viernes, 28 de junio de 2013

Bienvenidos ;)

Queridos lectores! :)

Hace tiempo que me propuse hacer algo diferente este verano. Comenzar un proyecto en el pudiera depositar mucha ilusión y muchas ganas, algo que me sirviera de aquí en adelante, y me ayudara a poner mis pensamientos en claro.
Muchos me sugirieron crear un blog en Internet, porque la verdad, me encanta escribir y sabían que la idea del blog podría tenerme ocupada mucho tiempo, y que le pondría el suficiente empeño como para sacarlo adelante.
Sin embargo, el reto de hacer un blog no es fácil, y menos un blog como este.
Sé de muchas chicas de mi edad o más pequeñas que tienen un blog en Internet... y todas hablan de lo mismo. De amor, de relaciones, de uno, de otro… lo cual me parece genial, pero no es mi estilo.
La idea de hacer este blog, y he aquí el por qué de su nombre, se basa en que creo que la mayoría de adolescentes, gente de mi edad, viven en una burbuja, no son concientes de los miles de problemas que hay en el mundo, a parte de con quién saldrán la semana siguiente o qué dirá el chico/a que les gusta.
Con esto no pretendo hundir en el pesimismo a nadie. Simplemente quiero utilizar este blog como cauce para expresar mi opinión sobre diferentes temas, y por supuesto, escuchar a aquel que quiera compartir la suya u opinar acerca de la mía.
Mi objetivo es hacer pensar a aquel que lo lea, y que recapacite acerca de ello. Sé que no voy a conseguir cambiar la mentalidad de nadie, pero por lo menos, espero hacer que se preocupen un poco, que tomen conciencia, o al menos despertar un poco a aquellos que viven aún en un sueño eterno.
Todos los temas que trate, los abarcaré según cómo me afecte a mí personalmente. Algunos serán textos documentados, otros testimonios de alguna experiencia, de los hechos que me vaya enterando o que me afecten a mí directamente, otros simples observaciones, preguntas… lo que se me pase por la cabeza, sobre cualquier tema. El cómo lo entiendo o veo yo a mi corta edad, quizás llame la atención a aquellos que llevan conviviendo con estos problemas toda la vida, que se dice rápido, pero no es poco tiempo.
Creo que a veces, la inocencia es lo que más cerca está de una manera sana de ver las cosas. Luego no queda más remedio que curtirte por cada palo que recibes, y entonces tu manera de verlo todo se tiñe según el rencor que lleves dentro. El mundo está pensando para ello. Verdaderamente, creo que nadie es libre con el paso de los años.
Solo espero desahogarme y dar qué pensar a aquellos que lean los temas que trato, siempre desde un lado personal. No pretendo ofender a nadie si alguien ve un tema de manera completamente diferente a la mía, pero tampoco me gustaría que criticasen en base a ello. Espero que haya respeto por las dos partes. Pensar y expresarnos es una de las pocas cosas que algunos podemos hacer libremente.
Y yo que puedo, voy a aprovecharlo.
Espero que resulte interesante y os paséis por aquí de vez en cuando.

Un saludo :)